Los glóbulos blancos se producen en nuestra médula ósea y se transporta a todo el organismo con el fin de fortalecer el sistema inmunológico y combatir diferentes enfermedades.
Los monocitos son el tipo más grande de glóbulos blancos. De hecho, aproximadamente 2-10% de los glóbulos blancos son monocitos.
Estas células inmunitarias una vez que se producen, transitan por la sangre hasta entrar a los tejidos. De allí se convierten en células dentríticas y macrófagos para combatir infecciones virales, bacterianas, fúngicas y protozoarias.
Sin embargo, los monocitos también están relacionados con el desarrollo de varias enfermedades inflamatorias como la artritis y la aterosclerosis.

Efectos de tener monocitos altos

1. Se aumenta el riesgo de la aterosclerosis

Los monocitos se acumulan en los vasos sanguíneos, contribuyendo al desarrollo y ruptura de la placa aterosclerótica causando bloqueo en los vasos sanguíneos.
Por ello, los monocitos y los macrófagos pueden conducir a la exacerbación de la aterosclerosis, que a su vez podría producir un ataque cardíaco, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca.

2. Podría aumentar la inflamación en la diabetes

Los monocitos pueden inducir a una mayor inflamación en la diabetes. Esto a raíz de que los monocitos secretan niveles aumentados de TNF-alfa, IL-6 e IL-1 en pacientes diabéticos tipo 1 y 2.

3. Está asociada con mayor riesgo de muertes en ancianos

Según expertos, el aumento del número de monocitos se asocia con un mayor riesgo cardiovascular y está relacionado con las causas de muerte en ancianos.
Sin embargo, los monocitos facilitan el proceso de curación en personas que han sufrido un ataque al corazón, eliminando las células dañadas y muertas, mientras que participa en la restauración de las demás células.